NUESTROS INSTITUTOS
La
realización del Instituto fue una idea soñada, acariciada, esperada.
Estuvo
en nuestras ilusiones, en nuestras fantasías, en nuestras conversaciones, en
nuestras esperanzas.
Estuvo
en nuestros planes, en esos que creímos posibles, y también en los que creímos,
por momentos, irrealizables.
Estuvo,
por supuesto, en nuestro trabajo; en el trabajo individual, en el de nuestro
equipo y en el trabajo que compartimos con otros grupos y personas.
Esa
idea nos guió en la búsqueda del lugar donde encontrarnos, en el diseño de un
programa, en la selección de los materiales. Y entonces llegaron ustedes.
Por
supuesto, estábamos esperándolos y esperándolas. Los y las conocíamos desde que
recibimos sus solicitudes; aprendimos a conocerlos y conocerlas mejor a través
de los diálogos que siguieron.
Pero
la maravilla del encuentro fue algo que nunca soñamos, no en la intensidad, no
en la calidez, no la voluntad de compartir que cada uno y cada una de ustedes
trajo consigo.
Este
Instituto, que nosotros y nosotras soñamos es, sobre todo, el Instituto de
ustedes. Construyéndose paso a paso, en cada clase, en cada conversación, en
cada mirada, en cada abrazo, en cada silencio, en la risa compartida, su
trabajo, allí donde cada uno y cada una de ustedes está, en este momento,
haciendo posible la realidad de otros mundos.
Karly
Dyanara Leyton Báez.
Fundadora
de Socinic/ Activista Intersex.
Historia de la iniciativa
En
noviembre de 2014, el Programa de México nos dio el inicio para una nueva etapa
en el trabajo que venía realizando. En nuestras actividades habituales
(documentación y denuncia de violaciones a los derechos humanos basadas en la
identidad intersexual y la expresión de género; vinculándonos con otros
movimientos sociales e investigación participativa) por lo que le incorporamos
mas áreas: temas Trans e institutos que –durante el primer año de la nueva
etapa– estamos trabajando en conjunto con los colectivos LGBT para producir el Instituto
que esta Memoria documenta.
¿Por qué decidimos hacer un Instituto?
Como
tantos proyectos, este nació en parte por frustración y en parte por gratitud.
Durante
este periodo de tiempo estamos organizando talleres de capacitación en derechos
humanos y en otros temas, en la zona y
fuera de ella, y hemos participado –como capacitadoras- en muchos de ellos.
Sin
duda alguna los mejores, los que se nos quedaron grabados en el alma y no sólo
en el saber, reunían algunas características que quisimos rescatar características
que hablan de una forma de aprender, de construirse como activista, que es
profundamente política – un “cómo hacer” que es inseparable del “qué hacer”:
La
primera, la más importante, es el tiempo, quisimos olvidarnos del vértigo de
los diez millones de contenidos en diez minutos; del tiempo casi industrial
marcado por el rendimiento y la producción, para recuperar el tiempo, que
cuando lo necesitas corre y cuando no, paladea.
Quisimos
tomarnos y dar el tiempo que cada quien necesitara para pensar, para sentir,
para atreverse a preguntar.
La
segunda es el compartir, el aprender construyéndonos como comunidad, conviviendo
–y conviviendo durante un tiempo suficiente como para que esa convivencia nos
marcara, nos modificara. Tuvimos la certeza de que la formación tendría lugar
todo el tiempo– en el “salón de clases” pero también en el receso, y en la
calle. Y que “participantes” seríamos todas y todos,
aun cuando de vez en cuando asumiéramos otros
roles.
La tercera fue la opción por “el otro lado” de la jerarquía, los
otros lugares ideados y coordinados por personas de ese lugar, con
capacitadoras y capacitadores locales. Porque creemos que son muchas las
personas que aun están escondidas y que habitan de esos lados del país, y nadie
mejor que nosotras mismas, que nosotros mismos, para animarlos. Y creemos
también que es demasiado lo que hemos mirado, y seguimos mirando, teniendo a México
como guía y modelo.
Pensamos en los Institutos, también, como espacios donde rescatar,
fortalecer y difundir las múltiples formas latinoamericanas de saberes
activistas vinculados a la sexualidad. Tiempo, comunidad, identidad.
Esos fueron, y son, los pilares de este proyecto.
¿Por qué comenzamos
dedicando el Instituto a las personas Trans e Intersex?
Esta “dedicatoria” es parte de una opción política que tomó el
Programa para América Latina primero y ahora nuestra organización entera.
Las personas Trans e Intersex,
y sus temáticas, son prioritarias para SOCINIC. ¿Por qué?
En primera Instancia porque es Nuestro Objeto, la Visibilidad
Intersexual en la región centroamericana. Porque son ellas y ellos quienes sufren
las violaciones más brutales a sus derechos humanos. Son de ellas y de ellos
los cuerpos intervenidos quirúrgicamente, o asesinados sin que nadie se moleste
en averiguar quién lo hizo.
Es a ellas y a ellos a quienes todas las policías de la región,
día tras día, noche tras noche, detienen, extorsionan, violentan.
Son ellas y ellos quienes –salvo excepciones- difícilmente acceden
a la escuela, al trabajo formal, a la vivienda digna.
Son ellas y ellos a quienes se les niega el derecho a decidir sobre
sus cuerpos y sus identidades.
Son ellas y ellos quienes –como nadie más tienen que optar entre
un documento de identidad que les garantice la ciudadanía o la posibilidad de
preservar su cuerpo de tal manera que puedan sentir placer y procrear.
Porque los gays y las lesbianas y sus organizaciones tienen una
deuda enorme de solidaridad y respeto para con las personas Intersex y Trans, que
comienza por la no aceptación del privilegio que implica tener una identidad y
una expresión de género convencionales.
Para nosotras, privilegio es igual a obligación. Obligación de
compartir, de abrir puertas para que con nosotras entren quienes no tienen
privilegios, de poner –incondicionalmente- los frutos del privilegio (nuestros
títulos universitarios, nuestro dinero, nuestros idiomas, nuestros públicos que
nos escuchan, nuestra apariencia a pesar de que cause controversias y despierte
el morbo, etc.) al servicio de las otras y los otros.
Porque creemos que es imprescindible deconstruir el sistema
binario de sexo/género que estructura el mundo occidental de maneras tan
absolutas que en la mayoría de los casos ni siquiera se percibe.
Para que “otras sexualidades sean posibles”, es imprescindible, y urgente,
que dejemos de regirnos por la idea absurda de que existen sólo dos cuerpos
posibles (macho y hembra) y dos géneros
ligados indisolublemente a ellos (hombre y
mujer).
Hacemos
de las personas y de las temáticas Intersex y
Trans nuestra prioridad porque son ellas
quienes– con su presencia, su activismo y su
producción teórica nos marcan el camino hacia
el cambio del paradigma que permitirá que en nuestro mundo haya tantos cuerpos, tantas sexualidades y tantas identidades como la vida vaya queriendo.
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